‘Fango, insidia, sinrazón’ y otras catorce palabras del discurso de Pedro Sánchez para alimentar la polarización

Zixia / Shutterstock

Inés Olza, Universidad de Navarra

El lunes 29 de abril de 2024 las palabras han revelado su capacidad para crear y transformar la política de un país. Este día, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, quien había prometido comunicar su “decisión” de continuidad (o no) a la ciudadanía, ha resuelto la incógnita sobre su futuro que él mismo había planteado cinco días atrás.

Resulta ingenuo pensar que la política se construye, sobre todo, a base de medidas y leyes concretas: lo político se funda y se transforma antes que nada mediante lo que los actores políticos dicen (o callan), no solo acerca del mundo, sino también sobre sí mismos y sobre los demás.

Lo vivido en los últimos días en España es un ejemplo perfecto de ello. Un texto, una carta a la ciudadanía del presidente Sánchez fechada el 24 abril 2024, se convierte en una acción política de inesperada magnitud. En ese texto se anticipa que habrá otro discurso, una comparecencia ante los medios de comunicación el 29 abril 2024, que resolverá la incógnita planteada en el primero.

El protagonista juega con el silencio, la esfera pública estalla

Entre un discurso y otro, el autor de ambos juega al juego del silencio (silencio público y mediático). Mientras tanto, la esfera pública (política, mediática, institucional, ciudadana) explota en palabras: reacciones políticas, tertulias periodísticas, especulaciones, apuestas, teorías conspiratorias, titulares nacionales e internacionales, consignas en concentraciones, hashtags #PedroQuédate o #PedroDimite, según gustos, y conversaciones privadas. Todo ello es discurso, es lenguaje. Todo son palabras. La política es, ante todo, palabras.

Por ello, resulta crucial centrarse de vez en cuando solo en ellas y dejar que hablen por sí mismas. A ello nos dedicamos los lingüistas, que vivimos fascinados por los mil modos en que las palabras influyen en la vida de las personas, creando o destruyendo vínculos, canalizando emociones y razones.

En esta labor de examinar y diseccionar las palabras, quienes nos dedicamos al análisis de los discursos públicos tenemos la suerte de contar con instrumentos de tratamiento automático de textos, también llamados herramientas de análisis de corpus lingüísticos. Estas nos facilitan mucho el trabajo. Un ejemplo lo encontramos en el conjunto de herramientas integradas en Sketch Engine.

La lingüística de corpus, en su vertiente de análisis de grandes cantidades de textos, nos permite comparar entre sí textos o discursos concretos. Por ejemplo, las palabras de Pedro Sánchez de hoy pueden ponerse en relación con la lengua general, es decir, con un conjunto muy amplio de textos de cualquier género y autor, que se considera representativo del modo general de hablar en un idioma. Esta comparación suele revelar qué rasgos lingüísticos son llamativos en el texto que se somete a comparación. Dichos rasgos son, por así decirlo, el ADN o el DNI de un texto. Aquello que lo distingue y caracteriza, que lo hace ser como es.

Análisis léxico: “fango, insidia, difamación, sinrazón, bulo…”

Apliquemos un somero análisis de este tipo al discurso que ha ofrecido Sánchez en su comparecencia del lunes 29, centrándonos tan solo en el léxico (el vocabulario) que el presidente ha empleado de modo estadísticamente significativo. A este léxico “diferencial” se le suele llamar palabras clave o keywords de un texto o un conjunto de textos.

En Sketch Engine, una comparación del discurso de Sánchez con un enorme corpus general de lengua española Spanish Web Corpus, esTenTen, edición 2018 nos dice que el léxico más caracterizador de la comparecencia del presidente español es el siguiente.

Vocabulario más significativo del discurso del presidente Pedro Sánchez.
Vocabulario más significativo del discurso del presidente Pedro Sánchez.
Inés Olza con base en las herramientas de Sketch Engine, CC BY-SA

De las 30 palabras clave o keywords que proporciona la comparación, 17 poseen una valencia (carga emocional) claramente negativa: “fango, insidia, difamación, sinrazón, bulo, impunemente, descrédito, convulso, perversión, regresivo, irreparable, falsedad, desconcertar, grosero, indiscriminado, aquejar y desastroso”.

Otros tres términos más, “inimaginable, colonizar, admisible”, pueden orientarse emocionalmente en varias direcciones (valencia positiva, negativa o neutra). Pero en este contexto también sirven para emitir una valoración negativa: “no suele ser admisible”; “el fango coloniza impunemente la vida política”; “prácticas tóxicas inimaginables”. Por contraste, solo cinco palabras tienen una valencia emocional positiva o neutra-positiva: “troncal, sobreponer, regeneración, firmeza, serenidad”.

Con estos pocos datos delante, si nos animamos a describir la comparecencia de hoy del presidente usando una metáfora lumínica, lo que Pedro Sánchez ha declamado a las puertas de la Moncloa no es un discurso con claroscuros, sino un discurso con muchos más oscuros que claros. La retórica intensificada de polaridad negativa ha predominado en sus palabras.

Polaridad negativa intensificada

Es aquí donde los lingüistas y analistas del discurso llamamos la atención sobre las propias palabras para caracterizar a quienes las emplean e interpretan y para comprender mejor las dinámicas sociales que las motivan.

¿Qué nos ha dicho Sánchez en su discurso? Que seguirá en el gobierno a pesar de las “prácticas tóxicas” que pueblan la esfera pública y que han acabado afectando directamente a su vida personal.

¿Cómo nos lo ha dicho? Empleando el mismo tipo de palabras, el mismo tono discursivo de polaridad negativa intensificada que él mismo ha salido a condenar.

No creamos que Pedro Sánchez es nuevo u original en ello. Son muchos los investigadores que, en los últimos años, están examinando científicamente las imparables dinámicas de polarización discursiva en la esfera pública. Por ejemplo, el equipo del proyecto PODDS de la Universidad Autónoma de Madrid y la Universidad de Alcalá. Ellos saben bien que la retórica polarizadora se genera y alimenta en un círculo vicioso. Políticos y agentes sociales acusan a otros de polarizar y manipular, usando ellos mismos una retórica igualmente polarizante y distorsionadora.

Y, malas noticias, el círculo vicioso se alimenta desde uno y otro lado, desde todos los signos políticos, aquí y en otros países de nuestro entorno. El informe Radicalisation Awareness Network , 2023 de la Comisión Europea lo pone de manifiesto.

El trabajo necesario para atajar el fango y la sinrazón se vuelve cosa de todos.The Conversation

Inés Olza, Investigadora del grupo ‘Vínculos, creatividad y cultura’ (VCC) del Instituto Cultura y Sociedad (ICS), Universidad de Navarra

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

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Author: viajes24horas